Me detuve, le presté atención a aquel sonido que estaba distorsionado por el presente y su velocidad. Era algo desconocido, algo extraño. Allí, en aquel lugar, que por cierto, no sé cómo era; no lo recuerdo, es igual, es lo de menos.
A pesar de todo el ruído existente, pude escuchar. En un principio no entendía demasiado bien. Respiré hondo y traté de comprender.
Después de varios intentos fallidos, lo conseguí. Tras largas conversaciones, llegamos a un acuerdo. Sólo quedaba levantar la cabeza y abrir los ojos.
A pesar de todo el ruído existente, pude escuchar. En un principio no entendía demasiado bien. Respiré hondo y traté de comprender.
Después de varios intentos fallidos, lo conseguí. Tras largas conversaciones, llegamos a un acuerdo. Sólo quedaba levantar la cabeza y abrir los ojos.
Desde aquel momento, nos hablamos. Ahora, la relación es más fluída.
Sí, me escuché a mi mismo. Estamos aquí, tranquilos.