Cansado de recorrer siempre los mismos caminos que llevan a los lugares ya conocidos. En un principio parecen diferentes, pero siempre conducen a un mismo desenlace.
Historias diferentes, en las cuales, a priori tienen y tienes buenas expectativas, pero una y otra vez, te golpean por igual. Vuelven a asediarte.
Dicen que la vida hay que pintarla del color que la quieres ver, pero en ocasiones, el ácido corrompe la armonía de las tonalidades.
Dicen que hay que quedarse con los puntos positivos de las cosas, historias, situaciones... pero en alguna circunstancia la memoria los abre y empiezan a sangrar.
Crees haber salido del hospital en el que estabas ingresado; después de ésto, crees que eres capaz de ver algo de un color claro, pero realmente lo que vuelves a ver es la blancura de las paredes del mismo hospital. Ése en el que intentas recuperarte por haber roto un espejo.
Ahora tienes puntos en tus manos, pero puntos que pronto se pueden volver a abrir y volver a doler.
Las puertas se han cerrado.