Ésto es una batalla
fuera del exilio,
no en nuestras calles;
dejamos morir
pero nos tapamos
y somos felices,
a quién le importa,
satisfacción y calor
corren por nuestras venas
levanta la cabeza y mira al cielo,
no hay dolor,
estamos orgullosos,
no hay dolor;
crecemos bajo techo
no hay dolor
¡¿vamos?!
¡¿sigamos?!
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Pero por mucho que nos mintamos, el dolor y la crueldad siguen adueñándose del mundo... y tarde o temprano también nos acabará arrollándonos también por ciegos. Pues como decia en un poema Manuel Vazquez Montalbán "Inutil cosmonauta el que contempla estrellas para no ver las ratas".
ResponderEliminarGracias por leer mi blog.
ResponderEliminarEn referencia a tu comentario, estoy de acuedo en que la crueldad y el dolor siguen adueñándose del mundo, pero lo que tenemos que hacer es tratar de que la ceguera aparezca lo más tarde posible en nosotros (si es posible), y no darnos por vencidos a las primeras de cambio, simplemente porque el oponente sea más "grande" que nosotros. Todos los intentos de paliación del daño y la crueldad que agamos ayudarán a ganarle terreno, o al menos, a que su avance no sea tan fácil.
dejamos morir, nos tapamos...
ResponderEliminarnos abrigamos de nuestros propios miedos: querer cambiar las cosas.
No dejes de escribir que es una cuerda que te conecta con el mundo.
Me gusta mucho, un saludo
¿Pero a qué llamamos dolor y crueldad?
ResponderEliminarTal vez el mundo tiene su propia mecánica, y no es responsabilidad de nadie el cambiarlo.
El hombre ha sido creado para preocuparse por un número reducido de problemas (sus problemas inmediatos, los que alcanzan a sus ojos, a su mente y a su espiritu) Si deja que el dolor del mundo le influya (y es más, que condicione su acción) el vivir sería un imposible y una tortura. Y la historia (donde el dolor es algo tan innato a ella, que resulta absurdo tratar de cifrarlo y de convertirlo en algo manejable y manipulable) también.
En referencia a la cita de Heimdall: El hombre debe mirar las estrellas, porque las ratas siempre estarán presentes, en cualquier parte del mundo. Un firmamento estrellado, en cielo claro y en mitad del mar solo dura unas horas...Ese momento singular se vuelve irrepetible.
Y si te preocupas en exceso de las ratas, acabarás siendo rata también.
Pero mirar las estrellas PARA olvidarse de las ratas... ¿No es muy covarde?
ResponderEliminarPrecisamente no es que vaya renegar al ser humano la posobilidad de presenciar uno de los momentos más fascinantes de la vida. Y lo dice álguien que procede de la Luna (el hogar de mis fantasías y sueños desde que nací).